AIR QUALITY PROSESCAN, Ingeniero: Laudelino Javier Sánchez de León Linares.

A menudo vemos a las certificaciones (de sostenibilidad, otras que tratan específicamente la salud o el bienestar) como un plus para cualquier tipo de edificio, una exigencia superior a la normativa que generalmente desentraña aspectos que, si no fueran por ellas, ni se abordarían. La cuestión es, ¿realmente abarcan más que la propia normativa? ¿se les puede pedir alguna cosa más que sea incluso viable económicamente?
Ya vimos que podrían existir otras formas y metodologías para poder llevar a cabo sistemas, por ejemplo, de ventilación, que no necesariamente son conocidos en España, pero ¿pueden aportar un plus a las certificaciones e incluso hacer que se cumpla con mayor facilidad la normativa? Aparentemente complejo, en realidad es bastante sencillo, solo hace falta conocer y saber lo que se exige normativamente y lo que se pide, en general, por diversas certificaciones.

La normativa actual para edificios diferentes a los de tipo residencial privado, exige, no solo cumplir una serie de requisitos antes de llevar a cabo estos edificios (hablamos de proyectos con supervisión de técnicos municipales, OCA o la propia Industria una vez ejecutados los edificios en sí), también durante su uso, que esto es lo que ya no es tan conocido. El RITE regula un mantenimiento y, en dicho mantenimiento, se incluyen las revisiones a la calidad ambiental y la limpieza e higienización de conductos (IT3, tabla 3.3., apartados 37 y 38). No queda solo ahí, hay bastantes más requerimientos normativos que tienen su lógica como es la revisión y limpieza de los filtros de aire al menos una vez al mes (IT3, Tabla 3.3, apartado 19). Pensemos que las unidades interiores disponen de filtros, si los mismos se ensucian, consumirán más para poder dar el confort (deberán vencer más pérdida de carga, rozamiento del aire al pasar por estar sucios los filtros), y se perderá potencia térmica si ello no se consigue (si pasa menos aire la energía suministrada disminuirá).
Las certificaciones, en este caso VERDE, para este mismo tipo de edificios, valoran positivamente “El Ambiente Interior”. De forma resumida y para lo que estamos exponiendo, control sobre la calidad del aire (incluyendo los bioefluentes, el CO2 entre ellos) y control sobre la emisión de ciertos contaminantes como son los COV (Compuestos Orgánicos Volátiles). Lo que está haciendo VERDE es velar por nuestra salud y bienestar, incluyendo nuestra salud mental (que de esto siempre se está hablando y no tan frecuentemente en este contexto, pero debe quedar claro que tener un buen ambiente interior, con lo ya indicado y otros aspectos como la iluminación, el ruido o el confort térmico, sí que contribuyen positivamente a que esto sea posible). Se trata de un sistema que contribuye al ODS (Objetivo de Desarrollo Sostenible) número 3, Salud y Bienestar (y no me digan que la salud y el bienestar no son importantes para todos y cada uno de nosotros).

Para los COV, VERDE infiere, como conclusión breve y para minimizar el riesgo de enfermedades peligrosas frente a este tipo de contaminantes, en el diseño de la ventilación, en la definición de materiales y acabados con bajas emisiones en COV, finalmente, una vez llevado a cabo el edificio en sí, en la realización de test y prueba de concentración en interior de COV. IMPORTANTE, todo ello alineado y relacionándolo con la “taxonomía europea”, que al final, va focalizada a varios puntos, entre ellos buscar una sostenibilidad real en la edificación. Las empresas que busquen estos objetivos se verán favorecidas a la hora de tener incluso financiación (Taxonomía Europea Portal de Taxonomía Europea de GBCE).


Para la prueba indicada previamente, una vez finalizada la ejecución del edificio, VERDE se remite a las Normas EN ISO 16000-3 (método de prueba para detectar formaldehído y otros compuestos carbonílicos (aldehídos y cetonas) en el aire) y EN ISO 16000-6 (Determinación de compuestos orgánicos volátiles en aire de interiores y de cámaras de ensayo mediante muestreo activo con adsorbente Tenax TA, desorción térmica y cromatografía de gases). Para los que no lo sepan, los COV son, muchos de ellos, cancerígenos (directamente están clasificados así), o carcinógenos (que provocan o pueden provocar cáncer), por lo que es fundamental su control (existiendo también bastantes que ni tan siquiera disponen de clasificación conocida, etiquetado o ficha de seguridad). También existen las sustancias CMR (Reglamento (CE) nº 1272/2008, Reglamento CLP de Clasificación, Etiquetado y Envasado) en el interior de los edificios, es decir, sustancias químicas peligrosas, que pueden ser o no COV, y que se categorizan como Carcinógenas (1 A o 1B), Mutagénicas (1 A o 1B) o Tóxicas para la Reproducción (1 A o 1B), es decir y respectivamente, que pueden provocar cáncer, que pueden alterar nuestro ADN (mutagénicas, como imaginan, nada bueno) o dañar la capacidad de reproducción del ser humano, desde radón a formaldehído. IMPORTANTE, algunos de estos productos se encuentran con cierta frecuencia en edificios residenciales y en cualquier tipo de edificio terciario o industrial (productos de limpieza, acabados y revestimientos, ambientadores, mobiliario vario, selladores, entre otros, pueden contener y generar este tipo de sustancias pero, como siempre, lo que no se ve no se valora hasta que pueda ser, desgraciadamente, demasiado tarde).


El formaldehído es bastante común en el interior de los edificios y otros contaminantes como el ozono reaccionan con elementos interiores generando este tipo de gas (de ahí la necesidad en ocasiones de la ventilación exterior controlada también con filtros, para poder parar ciertos agentes externos, agentes que podemos a su vez tener en el interior del edificio puesto que el ozono pueden generarlo, a pequeña escala, desde fotocopiadoras a incluso motores eléctricos, la idea es diluirlos y eliminarlos del ambiente interior). El siguiente link muestra un estudio de contaminantes tipo COV, del año 2021, que se hizo en dos residencias en California. En el mismo se detectaron más de 400 COV, de los cuales, tan solo se disponían de datos toxicológicos adecuados de 100 de ellos.
ESTUDIO
Evaluación de compuestos orgánicos volátiles en dos residencias de California
Si desean ver, adicionalmente, esta información comentada, les pido accedan al siguiente link:

CALIDAD DEL AIRE INTERIOR PARA LAS CERTIFICACIONES
VERDE, más específicamente para control de la calidad del aire, se centra en la ventilación (caudal a aportar), control de bioefluentes (CO2, humedad ambiente), control de COV como el formaldehído o el benceno, así como otro tipo de contaminantes como son el radón o las partículas (PM).Plantea, no solo una base teórica, también hacer encuestas, una vez ejecutado el edificio y en uso, a los usuarios de este. Adicionalmente monitorizar (gestión y control del CO2 interno de forma que esté vinculado el sistema de ventilación a la concentración interior del CO2 e incluso puede admitir esta misma gestión y ventilación supeditada, como complemento al CO2, a otros contaminantes).En general todas las certificaciones velan por la calidad del aire interior y por una gestión adecuada de los contaminantes interiores para su mitigación en gran medida, pero ¿cómo cumplir con estos objetivos y con las exigencias del RITE? ¿Puede existir algún sistema que facilite al menos el cumplimiento de lo que exigen las certificaciones en lo que a salud y bienestar se refiere y, a su vez, haga lo mismo con lo que exige el RITE en vigor?La respuesta es sí y como se dice habitualmente, “para muestra un botón”. Fíjense en los resultados de un test real que ahora expondremos.





Lo que han visto previamente son imágenes de un sistema poco conocido en España, de ionización, instalado aguas abajo de una batería de climatización en una UTA. Si observan los resultados de una prueba realizada por el laboratorio Eurocontrol, pueden fijarse que se constató un descenso en partículas (PM2,50), de COV, de bacterias e incluso en mohos y levaduras si bien, hay unos rectángulos rojos y luego otros en verde con algún altibajo. ¿Qué es todo esto?
Imaginen que, como pasa habitualmente en instalaciones de cierta antigüedad, tienen que hacer la revisión regulada por RITE de calidad ambiental y de limpieza e higienización de conductos (IT3, Tabla 3.3., apartados 37 y 38). Como en una gran parte de las instalaciones de climatización y ventilación, los conductos o no tienen registros o no son accesibles, la limpieza e higienización es un tanto complicada de solventar. Recuerden que las certificaciones, VERDE entre ellas, pide un control de la calidad del aire (PM, CO2, etc), pero también un control de los COV en interior, de su concentración.
El ejemplo reflejado en las imágenes previas muestra exactamente los dos aspectos indicados, por un lado, el cumplimiento normativo del RITE, que cada vez va a ser más exigido (lleva en vigor desde el año 2013 esta parte específica), así como el cumplimiento con la demanda medioambiental de bienestar y salud del ODS 3, que ya vimos previamente. Es decir, esta tecnología de ionización unifica la posibilidad de cumplir tanto con parte de la exigencia normativa como mejorar la puntuación en certificaciones que se preocupen por nuestra salud, bienestar y por la calidad del aire.
¿Qué ocurre exactamente con las gráficas? Una vez instalado los equipos de ionización se tomaron muestras con ventilación solo (sin ionización), tanto el día primero como a los 6 días, en puntos 1 y 2 (P1 y P2). Las muestras al comienzo y a los 6 días eran muy similares, es decir, presencia en el aire ambiente, incluso en superficie de los conductos (a la parte que se podía acceder en los extremos), de partículas, COV y patógenos. Se trataba de un edificio donde el sistema de climatización (con ventilación incluida), funcionaba tan solo unas horas al día, por la noche el sistema era apagado.

A partir del día 6 se puso en marcha la ventilación + la ionización. Como pueden observar, el mismo día 6, al cabo de un rato (30 y 60 minutos) y verificado por el laboratorio, ya se notaba un descenso significativo de los contaminantes. Estas mismas pruebas se repitieron el día 12 (6 días en funcionamiento la ventilación con la ionización excepto por las noches, donde se paraba el equipo y no había ni ventilación ni ionización alguna). Como consecuencia de estas paradas nocturnas, lo que se lograba eliminar durante el funcionamiento de la ventilación más la ionización durante el día, volvía a crecer en parte por la noche (crecimiento fúngico, bactericida, e incluso aumento de partículas y COV, esto último especialmente en épocas calurosas o zonas con calor en exceso, cuando el aire caliente acumulado tiende a subir y a penetrar en los conductos parados). Aún así, se puede observar cómo los datos son favorables y la tendencia es a la disminución significativa de patógenos, COV y de partículas. Se trataba de un escenario real, con presencia de personas, por lo que este movimiento de personas incidía en que hubiera más o menos ventilación con ionización en los puntos 1 y 2, esta pequeña fluctuación igualmente se ve reflejada en los gráficos. Estas revisiones, que insistimos cada vez van a ser más exigidas reglamentariamente incluso por industria de cada Comunidad Autónoma, favorecen igualmente el dotar de mayor puntuación a las certificaciones ya que, por medición de un laboratorio claramente se ve una mejora muy significativa.
IONIZACIÓN NATURAL
Si además a lo expuesto les indicamos que la ionización que comentamos (no todas) tiene certificado por laboratorios de terceros en la NO generación de Ozono (cumplimiento de la UL2998) y, a su vez, en la NO generación de subproductos (cumplimiento de las normas ISO 16000-3, ISO 16000-6 e ISO 16000-9), que son las requeridas para hacer los test de la certificación VERDE, al igual que de otras certificaciones, lo que les está aportando esta tecnología es claramente un plus.

Lo expuesto es evidencia y un sí a que existe tecnología, en este caso de ionización, capaz de mejorar las certificaciones en requisitos de bienestar e higiene (en calidad ambiental y salud), facilitando el lograr obtener una mayor puntuación en las mismas, así como mejorar el cumplimiento normativo y obligatorio. El RITE obliga, en la mencionada IT3, tabla 3.3., apartados 37 y 38, a la toma de muestras microbiológicas (en conductos, etc) y, caso de existir patógenos, hay que proceder a limpieza e higienización, cosa que con la ionización mencionada ya cumpliría en higienización puesto que en las pruebas microbiológicas daría cantidades dentro de los valores límite establecidos o incluso podría no haber patógenos. Esta tecnología es capaz de aunar el descenso de contaminantes, manteniendo el caudal de aporte de aire exterior existente (para el ejemplo en cuestión mostrado), e incluso pasaría el test requerido de cumplimiento de la concentración de contaminantes en el interior de certificaciones, las ISO 16000 previamente mencionadas, que ya estos equipos disponen precisamente de ese cumplimiento certificado por laboratorios de terceros.

Solo puedo indicarles que innovar es parte de la mejora, que existen certificaciones que lo logran a cada día que pasa, caso de VERDE, que puede apuntalar lo que hagan todos ustedes en relación incluso a la taxonomía europea buscando lograr edificios realmente sostenibles, que se puede cumplir a su vez con los requerimientos normativos en gran medida y que ambas opciones están al alcance de todos ustedes gracias a esta nueva tecnología de ionización. Con todo ello queda demostrado que a las certificaciones se las puede pedir llegar un paso más allá, haciendo que los sistemas de calidad del aire cubran parte de la exigencia normativa, facilitando la obtención de una mayor puntuación en dichas certificaciones, mejorando nuestro bienestar y salud. ¿Creen ustedes que esta tecnología puede mejorar en alguna otra cosa más como puede ser en economía circular? La respuesta es sí, pero ¿cómo? Si desean más información, por favor, contacten con nosotros.


