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Érase una vez… VERDE

Érase una vez… VERDE

Más de 2 millones de m2 de edificios en España han sido registrados con VERDE para certificar su sostenibilidad. Desde que en 2008 nació la herramienta de certificación sostenible de GBCe, ya son más de 181 los edificios certificados o en proceso de recibir su sello sostenible. ¿Cómo ha sido el desarrollo de VERDE durante estos años y qué hace que cada vez más promotores y arquitectos elijan certificar la sostenibilidad de sus edificios con la herramienta española? Hacemos un recorrido por la historia de VERDE de la mano de Paula Rivas y Yolanda del Rey, directora técnica de GBCe y responsable de certificación, respectivamente.

Cuando echamos la vista atrás para remontarnos a los orígenes de VERDE, nos situamos en 2008. Sí, en plena crisis del sector inmobiliario nació una herramienta para certificar la sostenibilidad de los edificios. “Al principio no había edificios que certificar… Lo que sí había eran ganas de reciclarse. Mucha gente del sector se dio cuenta de que la edificación sostenible podía dar una salida. Ahora confirmamos que la sostenibilidad no es una opción, sino la única forma de edificación capaz de garantizar futuro”, sostiene Paula Rivas, directora técnica de GBCe.

2008 es también el año en el que se constituyó como asociación sin ánimo de lucro Green Building Coucil España (GBCe). Qué fue antes, ¿VERDE o GBCe? ¿El huevo o la gallina? Paula nos saca de dudas: “La asociación como tal nació después de la herramienta. En aquella época, antes de crearse GBCe pertenecíamos a International Initiative for a Sustainable Built Environment (iiSBE), que es una organización con unos valores similares, pero con un perfil más académico, más ligada a la universidad. iiSBE desarrollaba una herramienta (SBTool), que pudiera ser fácilmente adaptable a todos los países para ayudar a que cualquier país, aunque no tuviera expertos en estos temas o no tuviera recursos suficientes, pudiera hacerse su propia herramienta de certificación”. Por ejemplo, de esta herramienta surgieron el protocolo ITACA en Italia, una SBTool en Portugal, DGNB System en Alemania y también la certificación VERDE en España, entre otras muchas.

La creación de VERDE

Para dar forma a VERDE lo que se hizo, según Paula, fue tomar esa herramienta como base y adaptarla al contexto español. “De los congresos internacionales de edificación sostenible que organizaba iiSBE, como el celebrado en 2002 en Oslo o en 2005 en Tokio, elegíamos una serie de edificios y los analizábamos con esta herramienta, con la SBTool. A partir de ahí fuimos adaptándola más a España, ajustando los valores de referencia hasta que acabó teniendo entidad propia y pasó a llamarse VERDE”, explica la directora técnica de GBCe. VERDE que, aunque ahora abarca mucho más que eso, en su origen se creó como las siglas de: Valoración de la Eficiencia sobre un Referente De Edificios.

Esto que se cuenta rápidamente en un minuto, es el fruto del empeño, esfuerzo y dedicación de varios años de profesionales como Luis Álvarez-Ude, quien fuera director de iiSBE España y más tarde de Green Building Council España, que ya a principios de los 2000 inició los primeros contactos para ir adaptando la herramienta a España. El equipo estaba formado también por Manuel Macías, como director técnico, Irina Tumini y la propia Paula Rivas, junto a otros compañeros que fueron colaborando a lo largo del tiempo. Fue un proceso lento y minucioso, en el que participaron diferentes expertos y expertas en arquitectura sostenible. “En el origen, antes de empezar a hacer VERDE, se hicieron una serie de reuniones con expertos, con los cuales íbamos consensuando cuáles eran los indicadores que debíamos desarrollar para España, cuáles son los pesos que debían tener en España, etc.”, recuerda Paula.

“Respecto a cómo se hizo la adaptación de la herramienta de iiSBE, la SBTool entraba relativamente poco en la parte de metodología de cómo calcular los distintos indicadores. Era un listado de indicadores, con su relación con los impactos, un poco la matriz primigenia de VERDE. Y a partir de ahí podías ajustar los pesos de cada indicador en función de cada país, según los niveles de importancia. Por ejemplo, en España el agua tiene más importancia que en otros países, entonces le dábamos más peso. Basándonos en herramientas que ya existían, por ejemplo, la SBTool portuguesa que ya existía nos fue muy útil, el protocolo ITACA de Italia, herramientas como LEED y como BREEAM también tuvieron su influencia… Y a partir de ahí se fueron desarrollando los distintos criterios e indicadores que debíamos desarrollar para España”.

Las primeras guías de VERDE se editaron en papel. “Eran maravillosas”, sentencia Yolanda del Rey, responsable de certificación de GBCe.

Certificando los primeros edificios

Los primeros edificios revisados con la SBTool son de 2002, año en que el Congreso Internacional de Edificación Sostenible se celebró en Oslo, y después se sumaron los de Tokio de 2005, “que analizamos con CASBEE, la herramienta japonesa”, recuerda Paula. “Eran unos pedazo de edificios”, afirma rotunda la directora técnica. Por su parte, con una memoria prodigiosa, la responsable de certificación hace un repaso por los primeros edificios que fueron analizados con la herramienta en creación: “El edificio ITER (Instituto Tecnológico de Energías Renovables) de Granadilla en Tenerife, las viviendas en Pau Claris de Felipe Pich-Aguilera y Teresa Batllé, el edificio Trasluz de Emilio Miguel Mitre, la sede del Centro Nacional de Energías Renovables (CENER) en Navarra… Luego ya pasamos a 2008, ya el año en el que surge VERDE. En Valladolid el CRA (Environmental Resources Center), unas casas en Bermeo… Estos son ya proyectos del congreso de Melbourne”, explica Yolanda, que coincide con Paula al destacar la importancia de estos congresos internacionales de edificación sostenible para el desarrollo de VERDE.

Pero no fue hasta el World Sustainable Building Barcelona 2014, organizado por GBCe, cuando VERDE experimentó su despegue definitivo. Por cierto, todos los edificios certificados o en proceso de estarlo (en fase de solicitud, registro, precertificación y certificación) se pueden conocer en la página web de la certificación.

Una identidad para VERDE

Con la evolución de VERDE se hacía necesario desarrollar un logotipo y toda la identidad visual corporativa. Sin apenas recursos para diseñar campañas de Marketing o Comunicación, se creó un primer logo, “que era el de la casita con hojitas, que tuvo bastantes críticas por parte de los promotores porque las hojas, al estar inclinadas para abajo, decían que eran muy tristes, que era poco incentivador”, lamenta Yolanda. “Luego hicimos el de las 5 hojas, que primero hicimos versiones con 1, 2, 3, 4 o 5 hojas, según obtuviera cada edificio certificado… y de ahí pasamos al actual de las 5 hojas donde se colorean de verde las hojas en función del resultado de la certificación”, explica.

Primer logo VERDE

Primer logo de  VERDE

Actual logo VERDE

Actual logo de  VERDE

Poco a poco la herramienta se fue dando a conocer más allá de los círculos más cercanos a GBCe. Se creó toda una nueva línea gráfica, acompañada de la página web y del diseño de nuevos folletos y dípticos. Esto sumado a las numerosas charlas y al boca a boca a partir de los profesionales vinculados a los edificios ya certificados, VERDE fue ganando notoriedad y recibiendo cada vez más interés no solo para certificar sino también para formarse en ella. Y es que VERDE no podría existir sin sus Evaluadores/as Acreditados/as, los EA VERDE.

 

 

Quiero ser EA VERDE

Los EA VERDE son imprescindibles para garantizar la independencia, calidad y veracidad de una certificación con VERDE. Yolanda y Paula hacen memoria de cómo fue el primer curso de formación en VERDE. “En la primera promoción estaban Eulàlia Figuerola, Emilio Miguel Mitre, Ramón Rodríguez, Josep Solé, Micheel Wassouf, entre otros… había gente muy cercana a GBCe y se concibió como un curso piloto. Salió adelante con gran esfuerzo por parte del equipo y se finalizó en septiembre de 2009”, recuerdan.

“Desde el principio, los cursos de formación para ser EA VERDE tuvieron muy buena acogida”, apunta Yolanda del Rey, “se hacían en persona y para nosotros lo mejor es que conocíamos a los evaluadores de compartir con ellos 2 días y medio. Había mucha conexión entre los participantes y, de hecho, surgieron varias empresas montadas por algunas alumnas a partir de los cursos. La gente se conocía ahí, surgían muchas sinergias y estaba muy bien. Hacíamos unos 3 o 4 cursos al año”, explica la responsable de certificación. Ahora, el itinerario formativo que ofrece GBCe es mucho más completo y la formación en VERDE se realiza de forma 100% online y adaptada a las necesidades de cada estudiante.

VERDE crece

Edificio LUCIA, Valladolid, certificado con la primera versión de VERDE Residencial y Oficinas.

Edificio LUCIA, Valladolid, certificado con la primera versión de VERDE Residencial y Oficinas.

La primera herramienta VERDE que se creó estaba diseñada para certificar solamente edificios residenciales y oficinas. Pronto, la diversidad de solicitudes recibidas y de proyectos en marcha hizo que VERDE tuviera que evolucionar para ofrecer nuevas soluciones de certificación adaptadas a cada edificio.

“La primera herramienta nueva que se hizo fue la de otros usos”, apunta Paula Rivas. “Fue a raíz de la petición de Sacyr de certificar la Cúpula del Milenio de Valladolid, que no era un edificio como tal… era una cosa ‘rara’. Lo que hicimos fue una herramienta específica para poder certificar este tipo de construcciones. Entonces VERDE pegó un crecimiento, porque de repente pudimos empezar a admitir edificios que en principio no se contemplaban para nada”, enfatiza Paula. Esta versión se llamó “VERDE otros usos”, que más tarde pasó a llamarse VERDE equipamientos.

Rehabilitación con VERDE

Después vino la versión de VERDE para rehabilitación, que en principio fue solo para viviendas en 2011. Según describe la directora técnica de GBCe: “Se desarrolló por encargo del Ministerio de Fomento, y sirvió mucho para darle a VERDE una sensibilidad especial en rehabilitación. Si te fijas en otras herramientas que admiten la acción de rehabilitaciones, casi las tratan como una obra nueva, con muy poquita diferencia. Personalmente creo que todavía nos queda camino ahí, pero es verdad que VERDE, en comparación con otras que trabajan en España, es la herramienta que más ha incorporado la sensibilidad hacia la rehabilitación. El darse cuenta de que hay muchas casuísticas, muchas diferencias, que no se les puede exigir lo mismo a una rehabilitación que a una obra nueva. Y en prestar atención a más temas aparte de la energía, por ejemplo, al ciclo de vida de los materiales empleados en una rehabilitación”.

A continuación, se desarrolló la herramienta VERDE de rehabilitación de otros usos. “Vino por el proyecto de Vitoria-Gasteiz del Palacio de Congresos Europa que, aunque finalmente no se llegó a certificar con VERDE, fue la excusa para adaptar la herramienta de rehabilitación de viviendas para otros usos”, revela Paula.

Oak House School, Barcelona, edificio certificado con la versión NE (nueva obra) Equipamientos.

Oak House School, Barcelona, edificio certificado con la versión NE (nueva obra) Equipamientos.

“Otra actualización llegó por petición de Placo Saint-Gobain, que estaban haciendo una de sus sedes, un showroom, y nos propusieron certificarlo, pero no teníamos una herramienta de interiores, así

que desarrollamos una herramienta específica de interiores. Es decir, para certificar solamente una parte de un edificio: un local, una planta o la obra”, sostiene Paula Rivas sobre la creación de VERDE interiores.

“¡Y tampoco nos podemos olvidar de la herramienta de VERDE polígonos!”, apunta Yolanda del Rey que, como hemos dicho, tiene una memoria prodigiosa y no se le escapa ni una.

La penúltima

“El cambio gordo fue en 2018 cuando pasó a llamarse Omega VERDE”, coinciden ambas. Esta nueva versión sirvió para recopilar en un único formato todas las versiones anteriores de certificación de edificios: rehabilitación, obra nueva e interiores tanto de residencial como de otros usos o equipamientos. Además, se lanzaba la “pata” de urbanismo que por ahora solamente incluye a los polígonos industriales.

La Fábrica del Sol, Barcelona, edificio certificado con la herramienta RH (rehabilitación) Equipamientos.

La Fábrica del Sol, Barcelona, edificio certificado con la herramienta RH (rehabilitación) Equipamientos.

Ante la inevitable pregunta de por qué se llamó “Omega” esta versión, Yolanda responde entre risas: “Que lo diga Paula, que le puso el nombre”. Y la directora técnica explica: “Omega fue un puñetazo en la mesa. Teníamos VERDE versión 1, luego íbamos poniéndole letras, cada vez que veíamos una pequeña errata o hacíamos un pequeño cambio, 1.a, 1.b… se estaban acumulando demasiados cambios necesarios y el llamarla Omega fue con la intención de concluir finalmente tantas versiones, de decir que después de esto ya no hay nada, ya será cuando hagamos un cambio profundo de la herramienta”. A partir de la versión Omega, la herramienta VERDE ya se adaptó a las normas UNE que ordenan la evaluación de la sostenibilidad en la edificación (UNE 15643). Así VERDE adquirió un carácter más robusto y basado en normativas.

VERDE, actualizada y renovada

La última versión de VERDE se presentó en septiembre de 2020. Esta nueva versión está completamente adaptada al CTE (Código Técnico de la Edificación) de diciembre de 2019 y está alineada con los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) en cada uno de los criterios. Además, supone un avance, sobre todo, en los en los criterios de energía al incidir en la reducción del consumo de energía primaria no renovable y fomentar las renovables dentro del propio edificio.

En cuanto a los recursos naturales, se consideran los edificios como bancos de materiales, de modo que al final del ciclo de vida de un edificio, podamos reutilizar los materiales que lo conforman, fomentando así la economía circular. También han aparecido nuevos criterios en cuanto a los aspectos sociales, como la creación de espacios acogedores para personas de todas las edades de espacios comunes para la interacción social.

Además, se han establecido criterios de biodiversidad y se plantea cómo introducir la conexión con la naturaleza y los animales, tanto en el interior como en el exterior del edificio. Por último, VERDE también incorpora criterios de calidad y sistemas de medición.

Vivienda bioclimática en Mallorca, certificada con VERDE Omega Residencial.

Vivienda bioclimática en Mallorca, certificada con VERDE Omega Residencial.

Las mejoras de la última versión de VERDE hacen una aproximación al marco europeo Level(s), aunque todavía de manera suave. “Nuestro objetivo y compromiso es que la nueva versión de la herramienta se adapte a los macroobjetivos de Level(s) y a la taxonomía europea”, afirman Paula Rivas y Yolanda del Rey.

El futuro es VERDE

“Está claro que la demanda va en aumento y eso es una buena señal”, sentencia la responsable de certificación. Ya sea por las políticas europeas, por la mayor conciencia medioambiental ante la amenaza del colapso climático o por una mayor preocupación en temas como la salud, la pobreza energética o la economía circular, la realidad es que las cifras de crecimiento de las certificaciones en sostenibilidad van en aumento.

De entre todas las herramientas que hay en el mercado, ¿por qué elegir VERDE? ¿Qué la hace diferente? Desde el punto de vista de la directora técnica de GBCe: “VERDE es la herramienta que más te facilita conocer realmente cómo funciona el edificio, sacar conclusiones de forma muy intuitiva y sencilla”.

“VERDE es la herramienta que más te facilita conocer realmente cómo funciona el edificio, sacar conclusiones de forma muy intuitiva y sencilla”, Paula Rivas, directora técnica de GBCe

VERDE mide las mejoras de un edificio respecto a su comportamiento ambiental, social y económico, comparándolo con un edificio de referencia. Se trata de una herramienta “de segunda generación”, es decir, que no solo mide o puntúa una serie de indicadores siguiendo un listado, sino que valora los resultados y evalúa el edificio considerando su ciclo de vida completo.

Según expresa Yolanda: “A mí VERDE me gusta mucho, me parece que tal y como está planteada, cómo se evalúa y cómo se trabaja con la propia herramienta es muy útil durante todo el proceso. Ofrece muchísima ayuda tanto al evaluador como al proyectista, para ver cómo va evolucionando cada criterio y mejorando su impacto”. Paula añade “una cosa interesante y es que como nace en plena crisis, uno de los criterios que nos tomamos muy en serio es que todas las evaluaciones de los criterios de VERDE pudieran hacerse de programas gratuitos o con sistemas muy fáciles de utilizar, que no supusiera ningún gasto extra. Entonces lo que tenemos es una herramienta que incluye pequeñas ayudas, miniprogramitas que te ayudan a calcular cosas que vas necesitando, son herramientas muy útiles”.

“A mí VERDE me gusta mucho, me parece que tal y como está planteada, cómo se evalúa y cómo se trabaja con la propia herramienta es muy útil durante todo el proceso”, Yolanda del Rey, responsable de Certificación de GBCe

En un momento clave para la rehabilitación de edificios, con la Renovation Wave empujando desde Europa y el objetivo de descarbonizar el parque edificado para 2050, también destaca la faceta de VERDE como la mejor herramienta de certificación para incentivar la rehabilitación de edificios. “Por ejemplo, el ciclo de vida de los materiales nosotros lo evaluamos, pero solamente de los que se utilizan en la rehabilitación, el resto que hay ya no se evalúan. Premiamos que se rehabilite y se actúe en el menor porcentaje del edificio posible. Estamos dando esa facilidad para que, aunque tú no conozcas otras partes que se van a quedar del edificio, no importe. Lo que valoramos es que tu actuación sea lo más sostenible posible. O sea, lo que tú vayas a hacer”, explica Yolanda. “En resumen, podemos decir que da más puntos rehabilitar que hacer una obra nueva. VERDE evalúa la disminución de impactos. Todo lo que ayude a disminuir impactos, se puntúa positivamente”.

“VERDE evalúa la disminución de impactos. Todo lo que ayude a disminuir impactos, se puntúa positivamente”, Yolanda del Rey, responsable de Certificación de GBCe

Las formas de vivir y habitar los espacios evolucionan a un ritmo cada vez más rápido y eso implica adaptar VERDE a las nuevas necesidades. Pero no solo eso, el reto está en adelantarse a las innovaciones y crear las tendencias que queremos que sean la realidad del mañana. El rediseño en la concepción de centros educativos, residenciales, sanitarios e incluso penitenciarios, más espacios acogedores y servicios compartidos para generar vínculos en las comunidades y reducir el gasto energético, la integración de la naturaleza en el edificio, la mínima demanda energética, la flexibilidad, la innovación en los procesos constructivos para hacerlos más eficientes… son solo algunas pistas de las tendencias que se van perfilando. “Aparte de que crezca mucho la certificación, queremos que vaya creciendo más la herramienta. Esto es súper apasionante porque cada vez nos encontramos más con criterios de innovación, cada vez es más fácil que los edificios que estamos certificando superen lo que les estamos pidiendo. Estamos ahora mismo en un tobogán que va a toda velocidad y estamos aprendiendo día a día”, manifiesta Paula, que agrega entusiasta: “y eso… mola un montón”.

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