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Entrevista a Emilio Miguel Mitre

Entrevista a Emilio Miguel Mitre

Por Pepa Mosquera. Revista Energías Renovables feb 18

Pionero de la construcción bioclimática y uno delos mayores expertos en este sector, Emilio Miguel Mitre se vio abocado –como tantos otros arquitectos– a buscar nuevas alternativas detrabajo a raíz de la crisis financiera y el estallido de la burbuja inmobiliaria. Encontró su espacio enotra forma de construcción, la intelectual,promoviendo desde su cargo como responsable internacional del Green Builiding Council Españala edificación en clave de sostenibilidad.

¿Sigue haciendo edificios bioclimáticos?

Realmente no, dejé de hacerlos hace ya seis o siete años, forzado por la crisis. Fue muy duro, estábamos apostando fuerte por la edificación sostenible pensando que aunque la burbuja inmobiliaria estallara, éste sería un ámbito que se iba a mantener. Y no fue así. Se fue absolutamente a pique. Así que, como te digo, ahora no hago edificios, trabajo en impulsar la construcción de edificios sostenibles. Es otra manera de seguir construyendo. Los arquitectos tenemos una realidad muy triste, la nuestra es una de las profesiones más bellas que existen pero la realidad es terrible, y no so-lo en España.

¿Desde cuándo está vinculado a Green Building Council España?

En el año 2008 se empezó a gestar el GBC, aunque entonces tenía el nombre de International Initiative for a Sustanaible BuiltEnviroment (iiSBE)… Yo sugerí que podía llevar las relaciones internacionales y desde entonces las estoy llevando. Últimamente,sobre todo, promoviendo la rehabilitación energética de los edificios con un proyecto europeo muy potente que se ha llamado Build Upon. cuyo principal objetivo ha sido impulsar el diseño de un marco de acción y legislativo que permita implementar medidas de eficiencia energética en los edificios de los países involucra-dos, 13 en total. Ese ha sido mi principal trabajo a lo largo de los dos últimos años. Con anterioridad estuve coordinando los congresos en todo el mundo de edificación sostenible, que culmina-ron con el congreso 2014, WSB14 Barcelona.

¿Cree que la Unión Europea impulsa lo suficiente la rehabilitación energética de los edificios?

Entre otras, los estados miembros de la UE tienen la obligación, cada tres años, marcada por la Directiva de Eficiencia Energética, de definir una estrategia nacional de rehabilitación. Lo que ocurre es que si la economía va bien en un país, ese año es probable que construya entre un 1% y un 1,5% más sobre lo que ya hay. Pero el otro 98 y pico ó 99% de los edificios está ahí y suele ser malo desde el punto de vista energético. Eso significa que también es malo desde el punto de vista de confort y de la salud… Todo eso va unido. Cuando un edificio funciona bien energéticamente, es más saludable. La Unión Europa pretende ir un poco por delante en este terreno creando unas directivas de interés general para los estados miembros.

¿Cuál es la situación en que se encuentra España al respecto?

España va siguiendo las directivas de manera no muy avanzada en este momento, por decirlo suavemente. En abril de 2014 presentó su primera Estrategia de Rehabilitación. GBCe colaboró en ella, a través del GTR (Grupo de Trabajo de Rehabilitación). Esa estrategia fue valorada muy positivamente, pero en la práctica no ha supuesto apenas nada. Una estrategia no solo tiene que definir los fines a los que quieres llegar, sino también los pasos a dar, cuánto cuestan esos pasos, las medidas que tienes que poner en pie, el proceso…. En la estrategia española el escenario de objetivos estaba muy bien definido, pero lo demás no. Tampoco estaba definido cómo medir todo eso. Una de las enseñanzas del proyecto Build Upon ha sido precisamente esa. Todo esto está reflejado en las conclusiones del proyecto.

¿Y cuáles son esas conclusiones?

Yo las bauticé como los “12 Recomandamientos” y van dirigidos a la administración y al sector. En España tenemos una Administración asistencial que en muchos casos puede estar bien, pero sume en la inutilidad a todo lo demás, no porque no lo quieras hacer, sino porque no hay casi manera de hacerlo en este entendimiento de las cosas. La relación que tenemos en España con el poder es rarita en ese sentido. Muchas veces preferimos quejarnos de que algo no funciona, pero si te dicen que lo arregles tú, eso ya no. En cualquier caso, en España es difícil lograr que en rehabilitación se de un paso sin que la Administración se mueva.

El proyecto Build Upon terminó en abril de 2017 ¿Se está implementado ya?

La realidad es que no tanto como desearíamos. Los Recomandamientos, como te digo, son 12, pero se subdividen en más de 200 recomendaciones que se basan en una serie de constataciones. El proyecto se desarrolló a lo largo de dos años, el primero recabando información y aprendiendo, y el segundo reuniendo a los actores del sector, creando una comunidad y dialogando. Llegamos a la conclusión de que el actual sistema es totalmente disfuncional. La pregunta era: ¿Por qué no se hace más en rehabilitación?, ¿Cómo podremos impulsarla? Y la respuesta con la que nos encontramos es: ¿Por qué habría de hacerse? Quiero decir que para que un ciudadano común se meta a esto hace falta una enorme convicción, a la vista de todas las cosas que no funcionan bien.Esto en España. Cada país tiene sus propias conclusiones, aunque hay muchos aspectos compartidos.

¿Qué significa exactamente esa conclusión a la que llegaron en relación a España?

Lo que significa es que la rehabilitación no se ve como una ventaja, sino como un problema. Es decir, hacer rehabilitación exige ser un poco un héroe. Las ventajas están muy claras, pero para nada se evidencian al ciudadano, la Administración no las valora y la industria no acaba de encontrar la piedra de toque (que probable-mente es una manera de contarlo) que haga que la rehabilitaciónsea un objeto de deseo… y el ciudadano tiene muchas otras cosasque hacer antes que rehabilitar su casa.

Imagino que se podría cambiar esta actitud…

Ahora mismo, salvo intervenciones pioneras, la demanda prácticamente no existe, o solo existe de manera palpable en aquellos casos en los que se necesita acuciantemente, como es en las situaciones de pobreza energética. En este caso, la necesidad real es ponerle un abrigo a tu edificio, aunque suele intrepretarse como la necesidad de que alguien te de calefacción. Lo que hace falta es que el edificio sea más saludable y consuma menos energía. Pero claro, todo ello conlleva una inversión considerable. Por decir unas cifras de referencia, estamos hablando de 12.000 a 20.000 euros por familia para hacer una rehabilitación con sentido,que alcance un umbral lógico de mejora. Por tanto, requiere de una financiación. Las ventajas son muy claras, pero el sector no está estructurado para resolver la situación. Y con los actuales precios de energía y de CO2, la rehabilitación puede tardar en amortizarse entre 20 y 30 años.

¿Vincular las hipotecas a la eficiencia energética ayudaría?

Precisamente ahora estamos metidos en GBCe en un proyecto de hipotecas verdes. En marzo tenemos un taller en Madrid sobre ello. Hay mucho dinero buscando en qué invertir, y la rehabilitación entraría en el terreno de inversión sostenible, cada vez con mayores perspectivas, y con moderada rentabilidad y riesgo contenido, que tiene su mercado claramente. El problema es que los bancos no están preparados para analizar los proyectos adecuadamente, necesitan poder agrupar proyectos, prefieren analizar paquetes. En esto estamos trabajando para que avance el campo dela hipoteca de eficiencia energética, revitalizando los denostados Certificados de Eficiencia Energética entre otras cosas. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que el mayor gasto que supone la adquisición de una casa eficiente, rápidamente se equilibra: puede que por una casa que funciona mejor hayas pagado un 10%más, pero cada mes ahorras tanto o más en energía. Además, estarías pagando lo mismo al mes por una casa mucho mejor, que teda más salud. Estás comprando un bien mejor que te cuesta lo mismo pagar.

¿Hay algún país en el que se estén haciendo las cosas especialmente bien y que pueda servir de referencia?

Casi todos los países tienen aspectos positivos y negativos, pero no creo que haya ninguno en que todo se esté haciendo todo lo bien posible. Cada sociedad tiene distintas realidades y urgencias, distintos momentos políticos, y en España hemos tenido casi un año de vacío de poder, en el no se ha tomado una sola decisión,en el que la Dirección General de Vivienda ha estado vacante muchos meses… Para mí, que España no tenga un Ministerio de Vivienda es algo incomprensible. En cuanto a otros países, el Reino Unido, por ejemplo, está promoviendo un impuesto importante al carbón. Y hablamos del país que ha sido el mayor contaminador por carbón en el mundo. A esto se llama cintura. Pero hay que dejarse de bromas: si queremos que esto cambie, hay que entrar en una nueva economía en la que se conceda valor real a inputs muy claros, como la salud y el bienestar de las personas, además de, por supuesto, la salud ambiental, que ahora están fuera de la cuenta.Los números que se han hecho apuntan a que la rehabilitación de edificios en clave energética produciría un gran ahorro en gas-to sanitario. El gran problema es que el sistema actual en España da la impresión de estar diseñado para que no funcione. La energía y la salud están en manos de diferentes ministerios y de las comunidades autónomas, y así es muy difícil tomar decisiones.

¿Se podría concluir de ello que los políticos son los principales responsables de la mala situación en la que nos encontramos?

En los ministerios hay trabajando gente muy válida, pero cuando llegas al nivel superior de los políticos… Lamento mucho decir que en el Ministerio de Fomento parece como si la vivienda no existiera. Antes están todas las infraestructuras, lo cual puede ser, pero no tiene sentido que la edificación caiga en tierra de nadie. El gobierno ha hecho una segunda Estrategia de Rehabilitación de Edificios, la del año 2017, en la que ha recogido indicaciones de las iniciativas del Build Upon, pero en un sentido muy amplio y de un modo incompleto, “a la espera de datos actualizados”. Así se está viendo desde Europa; si la anterior estrategia de 2014,aunque bien evaluada inicialmente al final era incompleta, esta es aún peor; ha cubierto el expediente de momento pero en realidad no ha planificado nada todavía. Entre todos tenemos que contribuir a que esto cambie.

¿Es igual la situación en las comunidades autónomas?

No, hay comunidades autónomas que sí que están dando pasos.Es el caso de Castilla y León, del País Vasco, de Cataluña, o de Aragón por ejemplo. Hay ciudades en las que también se está haciendo mucho, como Madrid. En Zaragoza también se ha hecho mucho, aunque la estructura de un 75% de subvención pública ha generado un cierto vicio en el consumidor. Vemos que política-mente si hay iniciativas, pero también vemos que la rivalidad política hace que enseguida sean denostadas. Y eso es cansino. Ojalá llegue el día en que una buena idea sea una buena idea al margen del partido político que la plantee.

¿Debemos seguir confiando en España en la Unión Europea para tirar adelante?

En la Conferencia de las Partes (COP) de Paris de 2015, por primera vez los edificios tuvieron un espacio en las discusiones; es muy llamativo que hasta entonces no hubiera sido así. De ahí salen una serie de obligaciones, más bien voluntarias, eso sí. Yo instauraría una liga, como las de fútbol, a ver qué país gana en sus medidas para hacer frente al cambio climático. En Marrackech el compromiso se difumina, y en la última cumbre de Bonn se ha des leído totalmente la cosa. La noticias que circulaban en diciembre eran que se iban a aguar las directivas de eficiencia energética,especialmente en edificación. No sé, ahora en enero veremos (esta entrevista se hizo en enero de 2018). En todo caso, lo que está detrás de la polémica de la rehabilitación culturalmente es terrible.Decir que rehabilitar no es rentable es algo así como que una madre prefiera atiborrar a su hijo a medicamentos en lugar de comprarle un abrigo, por la sencilla razón de que los medicamentos estén muy baratos y el abrigo muy caro. La energía está barata porque está viviendo a crédito. Casi toda la energía del mundo desde la Revolución Industrial hasta ahora ha vivido mayormente a crédito, esquilmando el medio ambiente. En el debe de la contabilidad no se ha metido el impacto ambiental, éste se ha dejado fuera en un 98%… Y en Europa corremos el riesgo ahora de que todo lo avanzado antes salte ahora hacia atrás.

Y los ciudadanos, ¿podemos hacer algo al respecto?

La cuestión no es si podemos hacer algo sino si queremos hacer algo. Cada vez hay más ciudadanos que sí quieren hacerlo, pe-ro también sigue habiendo muchos que quieren que se les de todo resuelto. No obstante, cada vez hay más movimiento. Y sí, el ciudadano puede hacer muchísimo. La vía principal de empoderamiento energético es tu casa. La nueva Directiva Europea habla del empoderamiento del ciudadano y del usuario como centro del esquema energético. Y el ciudadano pasa la mayor parte del tiempo en su casa. Por tanto, el mayor ámbito de empoderamiento es el hogar. Pe-ro esto, culturalmente, es desconocido. En GBCe tenemos en marcha un proyecto muy bonito, que querríamos echar a andar este año con Ecooo y la CECU, de generación de tejido social productivo en torno ala rehabilitación por medio de estructuras económicas. Un enigma, ¿verdad?; un proyecto muy bello, que en parte tiene antecedentes en el movimiento cooperativo de las renovables, pero con los extraordinarios matices que tiene la vivienda como centro energético.

Por poner la guinda al pastel. De todas las ventajas que aporta la rehabilitación energética, ¿cuáles destacaría?

Hay muchas ventajas directas y otras menos visibles pero también importantes. Lo normal de una rehabilitación es conseguir un ahorro en la demanda de energía, típicamente de entre el 50 y el 65% en el caso de la calefacción. Para conseguir un ahorro de un 50%, probablemente con una inversión de poco más de 20.000 euros lo logres y escales un par de letras en la calificación energética, llegando a una B o una C. Si quieres llegar a la A, tienes que recurrir a otras actuaciones, como el suministro con renovables. Esta combinación de rehabilitación/reducción de la de-manda en primer lugar y renovables inmediatamente después es esencial en edificación, y forma parte esencial del concepto de edificio de consumo casi nulo. La biomasa suele ser un caso muy típico que ayuda a acercarse a esto. Dependiendo de cada caso podrá tener más sentido una solución un otra, aunque está claro que la reducción del consumo de energía para el agua caliente sanitaria, que viene a representar un 20%-25% del consumo medio en las viviendas, se puede y se debe lograr con solar térmica, porque,si hay sol para calentar el agua con la que te duchas, por qué habrías de utilizar otra energía? Y, por supuesto el sol produce energía eléctrica con una facilidad pasmosa con los sistemas fotovoltaicos… ¿Y qué decir de la geotérmica?… Esta última, tiene un altísimo potencial en las ciudades. Pero volviendo a las ventajas por las que me preguntabas, lo fundamental es que reduces la demanda de energía, y en consecuencia el consumo. Otras ventajas, menos personales y mucho más sociales y ambientales, son que reduces la contaminación,mejoras el confort, creas puestos de trabajo… Ojalá sepamos con-vencer a nuestros conciudadanos de que esto es una de las mejo-res cosas que podemos hacer en la Transición Energética que hace largo tiempo que tenemos pendiente.

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